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QUIENES VIVIERON EL EVANGELIO
San Oscar Obispo,
3 de Febrero
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Su memoria es importante porque se le puede considerar como el apóstol de las misiones de Escandinavia, en especial de Dinamarca y Suecia. Por su vida consta que era un fraile benedictino y un Obispo sumamente humilde, entregado al servicio de los pobres y enfermos y, a la vez, un hombre de increíble resistencia ante las pruebas más difíciles que puedan sobrevenir a un misionero.
Sólo por la práctica extraordinaria de las tres virtudes teologales: fe, esperanza y amor, se puede comprender cómo es posible que este santo Obispo misionero haya superado las dificultades, que le presentaron esos pueblos tan arraigados en el paganismo.
Oscar anhelaba el martirio y en verdad su vida fue un auténtico martirio incruento. Creció el santo en la Abadía francesa de Corbie, fundación benedictina; se ordenó sacerdote en la nueva fundación misionera de Corvey, en Alemania del norte, en el año 822.
Quiso San Oscar ser apóstol en las regiones más difíciles; por ello fue enviado a Dinamarca, en donde la gente se debatía en continuas luchas fratricidas. Expulsado de Dinamarca, solicitó empezar su misión en Suecia. Durante el viaje los piratas le quitaron todo su equipo de libros y artículos sagrados. En unos dos años de estancia en Suecia logró muy pocas conversiones.
El Papa Gregorio IV lo nombró primer Obispo de Hamburgo. En el año 845 invadieron los normandos la ciudad y la destrozaron por completo. El Obispo no dudó en compartir con sus fieles todas las estrecheces y carencias de semejante calamidad. En el año 865 le dieron la ciudad de Bremen para que, unida con Hamburgo, formara una nueva diócesis. Un año más tarde, el 3 de febrero del 865, moría este heroico pastor en olor de santidad.
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